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Cómo abordar las dificultades que presentan los dos mayores productores cupríferos mundiales y beneficiarse de los altos valores del metal, cuyo valor podría promediar US$4,40 la libra este año.

Por Ignacia Munita

El precio del cobre sigue brillando, mostrando una racha positiva que lo ha llevado a romper récords históricos en lo que va del año.

Y no se descarta que esta presión al alza siga influenciada por factores coyunturales, como un contexto de reducidos inventarios en las bolsas de metales y el riesgo de que la oferta mundial no cumpla con las expectativas de demanda, dado el rol clave del commodity en el desarrollo de la electromovilidad y las energías renovables.

De hecho, en su último reporte, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) elevó con fuerza la proyección del precio promedio de la principal exportación chilena para este año, pasando de US$3,95 la libra a US$4,40 a libra, mientras que para 2023 subió la estimación de US$3.80 a US$3.95 la libra. ¿El motivo? La guerra entre Rusia y Ucrania, que, de acuerdo a la ministra de Minería, Marcela Hernando, “ha profundizado la incertidumbre” mundial al exacerbar “la percepción de escasez del metal en el mercado”.

Con todo, surgen dudas respecto a las posibilidades que tienen Chile y Perú, los dos mayores productores cupríferos mundiales, de beneficiarse de este boom del metal rojo, especialmente porque los inversionistas mineros permanecen atentos al devenir político de ambas naciones. Todo en un escenario que ya presenta altos precios, considerando que el cobre actualmente se transa en US$4,66157 la libra.

Según la encuesta anual de empresas mineras y de exploración que elabora el Instituto Fraser, Chile continuó retrocediendo en el ranking de los países más atractivos para invertir en el mundo, pasando del lugar número 30 al 31 en su versión 2021. En tanto que nuestro competidor más cercano en materias primas, Perú, descendió varios puestos, desde el 34 al 42.

Vale mencionar que el año 2018 Chile logró ubicarse en la sexta posición, pero fue perdiendo competitividad, llegando al lugar número 17 en 2019, para luego desplomarse al 30 en 2020. El estudio resaltó además que, luego de haber sido el país con mejor desempeño en la jurisdicción de Latinoamérica, nuestro país cayó 14,2 puntos en su registro de política (una caída de 17%).

Y es que mientras a nivel nacional la Convención Constitucional trabaja en la redacción de una nueva Carta Fundamental, la reforma tributaria que impulsa el gobierno del Presidente Gabriel Boric plantea, entre otras cosas, elevar los tributos en base a un nuevo royalty minero. Perú, por su parte, ha enfrentado una ola de manifestaciones, paros y bloqueos que han derivado en una grave crisis política y social.

En ese sentido, Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, comentó a Emol que si bien el auge del cobre y otras materias primas ofrece “una gran oportunidad para mayor atraer inversión”, “el problema para los dos países radica más bien en que la inestabilidad política que se ha instalado en ambos casos está haciendo que las decisiones de inversión en minería se vean dilatadas y en algunos casos hacen que los inversionistas consideren otras jurisdicciones en su mapa de decisiones”.

Sin embargo, Jorge Cantallopts, director de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, dijo que “la incertidumbre global no es muy distinta de la incertidumbre local que están viviendo los países, y el proceso de transformación nuevo, de modificaciones y ajustes y modernización, que están viviendo los países yo creo que responde a las necesidades, por lo tanto, es difícil decir que se estén perdiendo oportunidades”.

“Obviamente, por otro lado, si se hacen inversiones hoy día nadie asegura que esas inversiones vayan a capturar un porcentaje importante de los precios actuales. Lo que sí creo que hay que avanzar en generar la mayor cantidad de certezas posible para aprovechar los beneficios que está entregando la escasez del mercado, pero es difícil decir que hay una pérdida de oportunidad”, declaró.

Al respecto, Diego Hernández, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), detalló que en la actualidad “está claro que va a faltar cobre y que el precio se va a mantener alto durante un poco más de tiempo, porque el aumento de oferta está reaccionando en forma lenta”.

“El mercado está favorable a que se hagan proyectos, o sea hay demanda por ejecutar más proyectos, tanto en Chile como en Perú, que entre los dos somos más del 40% de la producción mundial, hay una cartera de proyectos que es competitiva y que podría ejecutarse. Pero el tema de la coyuntura política y la incertidumbre en ambos países ha hecho que las empresas todavía no tomen decisión de ejecución de proyectos en estos países. Me refiero a proyectos nuevos, grandes”, acotó.

Para iluminar el escenario con cifras, el director de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad del Desarrollo, Jorge Contreras, se refirió a las mediciones antes mencionadas y apuntó que “la participación de Chile en la producción mundial de cobre ha bajado de un 36% en el año 2004 a un 28% el año 2020”.

Tras ello, detalló que “el año 2004 Chile estaba ubicado en el cuarto lugar, y desde esa fecha hemos tenido un decaimiento sostenido hasta alcanzar un peak el año 2020 cayendo al treintavo lugar producto, principalmente, de lo ocurrido en octubre del año 2019. Todo lo anterior sirve para tener una imagen de una industria nacional que sigue siendo sumamente importante”.

¿Se pierde competitividad?

Fue en octubre del año pasado que el Centro de Estudios del Cobre y Minería (Cesco), junto a la consultora minera Vantaz Group, publicaron la última versión del índice “Señales de la Minería” que recoge las expectativas del sector tanto en Chile como en Perú. Así, en el caso de nuestro país, el sondeo reveló un deterioro de las perspectivas, las que bajaron a terreno pesimista, alcanzando un valor de 37,8 puntos versus las 51,0 unidades de abril de 2021.

Vale mencionar que el indicador contempla variables del entorno, como la situación económica, social, regulatoria y ambiental; además de la industria, es decir, el precio, la demanda, producción, insumos, empleo e inversión. Sobre esto, Daniela Desormeaux, directora de estudios de Vantaz Group, señaló que “uno de los principales desafíos de la minería es mantener la competitividad. Estamos siendo favorecidos por un ciclo favorable en precios, creemos que eso se va a mantener por los fundamentos del mercado, pero obviamente con alzas en costos, con depósitos menos atractivos en el caso de Chile, y con entorno político más incierto, eso resta competitividad”.

“El mercado está favorable a que se hagan proyectos, o sea hay demanda por ejecutar más proyectos, tanto en Chile como en Perú, que entre los dos somos más del 40% de la producción mundial, hay una cartera de proyectos que es competitiva y que podría ejecutarse. Pero el tema de la coyuntura política y la incertidumbre en ambos países ha hecho que las empresas todavía no tomen decisión de ejecución de proyectos en estos países. Me refiero a proyectos nuevos, grandes”. Diego Hernández, presidente de Sonami

Y continuó afirmando que “toda la situación que se está viviendo en términos políticos, de incertidumbre, con respecto al cambio en el entorno regulatorio y de impuestos genera una mayor aprensión, y puede que hayan decisiones de inversión que se queden stand by, que se queden a la espera de que se resuelvan estos conflictos o saber cómo va a terminar. Entonces, en el margen uno podría ver cierto delay, cierto atraso en la toma de decisión de inversiones de proyectos de largo plazo”.

Lo que sí, dijo que “en la medida que haya certeza y mayor estabilidad, creo que es un momento favorable en términos de los mayores usos que tiene el cobre en el caso de transición energética, electromovilidad, entonces, obviamente hay que sacar provecho de eso”

En ese contexto, Guajardo advirtió que en Chile “el proceso constitucional va a cambiar el marco institucional, queda por ver con qué profundidad. Si el cambio es demasiado radical, la inversión será difícil de atraer”, mientras que en Perú, explicó que “la profunda crisis política que se arrastra desde hace más de tres décadas y los conflictos de la minería con las comunidades, son los principales factores que estarían impactando en las inversiones del país vecino”.

No obstante, destacó que “ambos países cuentan con una gran capacidad instalada además de las ventajas geológicas, por lo que están bien posicionados. Pero queda por ver si podrán ofrecer las otras condiciones necesarias en materia política e institucional para que se desarrolle el negocio minero, y en ello hoy existen incertidumbres que deben ser resueltas”.

En resumidas cuentas, Hernández, presidente del gremio minero, resaltó que “las mineras están con caja para invertir, están con ganas de invertir en nuevos proyectos, y van a elegir los proyectos mejores pero que tengan seguridad jurídica, y en este momento ni en Chile ni en Perú estamos dando seguridad jurídica”.

“Nosotros creemos que este año prácticamente está perdido para nuevas inversiones mineras en Chile, inversiones que sean significativas e impliquen aumentos de producción, entonces dependiendo del resultado de la Constitución, yo creo que se puede aclarar si siguen las inversiones o si van a menguar mucho las inversiones dependiendo de qué es lo que se apruebe”, concluyó.

Fuente: Emol